CUIDADO CON LAS UÑAS Y PELO

AÚN NO SE PUEDE DETERMINAR POR CUANTO TIEMPO SOBREVIVE EL VIRUS EN LA PIEL, LAS UÑAS Y EL CABELLO

POR: RONALD MONTORO Y.

Si antes de la pandemia de coronavirus no te lavabas las manos correcta y frecuentemente, después de toda esta crisis habrás aprendido que es una de las mejores formas de evitar los contagios. Pero igual que hay que lavarse las manos, ¿con qué frecuencia deberías lavarte el resto del cuerpo? Si trabajas desde casa quizás tienes la manía de tocarte el pelo con las manos mientras reflexionas, y eso contribuye a extender los gérmenes a otras partes.

CUANTO VIVE FUERA DEL CUERPÓ HUMANO

Rathore, jefe de enfermedades infecciosas e inmunología del Hospital Infantil de Jacksonville, explica que los investigadores están ahora empezando a entender cuánto puede vivir el virus fuera del cuerpo humano. “Conocemos este virus desde hace solo unos meses y no sabemos tanto como la gente piensa. Lo que sí que sabemos es que sobrevive en superficies duras, como las encimeras, durante dos o tres días. Por eso es tan importante comprender que debemos limpiar las superficies. Algunos estudios señalan que el virus puede mantenerse en suspenso en el aire hasta tres horas. Ese es un dato nuevo y preliminar que puede cambiar en cualquier momento, hay que tenerlo claro”, apunta.

CUANTO PUEDE VIVIR EN LA PIEL

Si el coronavirus es capaz de vivir en una superficie dura o blanda durante días, ¿cuánto puede vivir en la piel? El tiempo exacto se desconoce, pero, en palabras de Rathore: “Vive el suficiente como para transmitirse de una persona a otra”, y de ahí la importancia de lavarse las manos y llevar guantes.

DEBAJO DE LAS UÑAS

Lavarte la zona de alrededor y de debajo de las uñas es igual de importante. De hecho, si el estrés de la cuarentena está haciendo que te muerdas las uñas más de lo habitual, deberías prestarle aún más atención a la higiene. “No existe ningún gel, pomada o pintaúñas específico para los gérmenes de las uñas, simplemente hay que prestarles más atención porque tienen muchos resquicios donde se puede alojar el virus y son más difíciles de limpiar al lavarte las manos. “Debajo de las uñas pasa lo mismo. Hay que poner especial atención al lavarse esa zona”.

RECOMENDACIONES

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que no se dejen las uñas largas ni lleven uñas postizas, ya que los gérmenes alojados bajo estas pueden sobrevivir a los lavados de manos, por lo que ahora es más importante que nunca lavarse bien. “Sabemos que las uñas postizas no son recomendables para prevenir infecciones y es mejor no llevar”.

EL CABELLO

Por otro lado, a los científicos no le preocupa demasiado el pelo u otras zonas de la piel, ya que rara vez portan virus, teniendo en cuenta que pocas veces entran en contacto con superficies infectadas. Siempre y cuando te laves la s manos con frecuencia, puedes seguir jugando con tu pelo todo lo que quieras. “Podrías tener virus en el pelo, pero sería difícil de imaginar, ya que alguien tendría que toser encima de ti y dejarte las gotículas en el pelo”.

LAS MANOS

“El mecanismo más común de transmisión son las manos, porque las usamos en todo momento, no dejamos de tocar cosas y no nos damos cuenta. Seguidamente, nos tocamos la cara a todas horas sin darnos cuenta”. Si lavarse las manos (y las uñas) es el único hábito higiénico que deberías reforzar ahora mismo, ¿importa el jabón o desinfectante que utilices?

EL JABÓN

Los expertos coinciden en que cualquier jabón de manos sirve y que el desinfectante debe ser una segunda opción. “De verdad, jabón y agua es lo mejor”, afirman los especialistas. “Muchos estudios demuestran que el jabón antibacteriano no ofrece ninguna ventaja significativa. El desinfectante de manos está bien si no te puedes lavar las manos en ese momento y acabas de tocar una barandilla, pero no limpia del todo los recovecos de las uñas ni la suciedad ni la grasa de la piel, así que al virus le puede resultar más sencillo sobrevivir”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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