El compromiso del sector privado

Es positivo que la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) haya donado un grupo de respiradores mecánicos con el propósito de reforzar el sistema de salud público, en el contexto de la pandemia causada por el nuevo coronavirus.

Los representantes de este conglomerado informaron que la donación se hizo efectiva gracias al fondo de emergencia, por el cual se canalizaron los aportes de más de 120 empresas, gremios y empresarios nacionales que integran la Confiep.

Como es conocido, la cepa viral ha elevado la demanda por ventiladores mecánicos en los hospitales ya que muchos infectados están en estado crítico y no pueden respirar por sus propios medios. Lamentablemente, ciudadanos han perdido la vida porque no existe un número suficiente de estos instrumentos tecnológicos en los hospitales para atender a todos los pacientes.

En ese contexto, resulta alentador que la Confiep haya intervenido en este tema para apoyar los esfuerzos que el Gobierno realiza a fin de mejorar las condiciones de atención de los enfermos.

El presidente Martín Vizcarra ha manifestado que derrotar a la pandemia del covid-19 es una tarea de todos los sectores, sin exclusiones. Por esta razón, consideramos que obra bien el citado gremio empresarial en intervenir en este delicado aspecto de nuestra sanidad a fin de contribuir a optimizar los servicios médicos de emergencia.

Estamos seguros de que en el Perú existen empresarios que, además del afán de lucro inherente a sus actividades, cuentan también con el suficiente compromiso para apoyar los esfuerzos desplegados a fin de salvar las vidas de nuestros compatriotas afectados por un virus letal.

En este grupo podemos ubicar también al empresario Luis Barsallo, quien se hizo conocido en los últimos días por comercializar oxígeno medicinal sin aumentar los precios, a pesar de la altísima demanda. Se trata, sin duda, de un ejemplo que debe ser resaltado por su altruismo.

No obstante, la otra cara de la moneda pudo observarse en la decisión de algunas clínicas que venían cobrando entre 400 y 700 soles por realizar pruebas para detectar el nuevo coronavirus, cuando en realidad eran los servicios sanitarios públicos los que procesaban de forma gratuita las muestras que estos centros privados recogían.

Advertido inicialmente por la Contraloría General de la República, este hecho demuestra falta de empatía total con la angustia de nuestros compatriotas y, además, un afán de lucro que no tiene reparos en aprovecharse de una coyuntura crítica que afecta a millones de personas, por lo que sería aconsejable que los órganos reguladores apliquen una sanción acorde con la falta cometida.

El sector privado tiene una importante responsabilidad en el actual contexto. Nuestro país requiere una élite empresarial alejada de afanes puramente mercantilistas y, más bien, comprometida con el progreso nacional con justicia, equidad e igualdad de oportunidades para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *