Esa luz tenue al final de este túnel…

¿Será la salida a la crisis o el coche bomba del Congreso?

Cuando aparecen algunas señales leves que pueden ayudar a tener una visión ligeramente más optimista del Perú, dentro del drama de una pandemia devastadora, siguen saliendo nubarrones que oscurecen la perspectiva y que provienen, principalmente, de un Congreso mediocre.

Esto ocurre luego de varias semanas de noticias adversas sobre la evolución de la crisis. En salud, el Perú escaló a los primeros puestos del mundo en su afectación por la pandemia; y en economía, el Banco Mundial reveló sus proyecciones para 2020, ubicando al Perú, con una caída de 12%, como una de las economías más dañadas.

Así, es frustrante que, luego de una larga cuarentena, los resultados no fueran satisfactorios, lo cual genera un pesimismo marcado en la mayoría.

Después de un buen arranque en la lucha contra el C19, saltaron a la superficie las graves limitaciones de infraestructura de salud, la informalidad y las profundas brechas sociales del país.

Asimismo, hoy existe consenso en que el coma inducido a la economía fue excesivo, que se debió mantener el funcionamiento de algunos sectores, como en muchos otros países, y que, en cada semana en que esta operaba al 44% de su capacidad, se perdía un punto del PBI y 50 mil hogares caían debajo de la línea de pobreza.

Pero eso es obvio ahora, no en marzo ni en abril, cuando el gran apagón era aplaudido por la mayoría. Hoy es claro que la economía tiene que arrancar, con las precauciones indispensables de salud, y con más velocidad.

En este contexto, esta semana aparecieron algunas señales positivas. En la salud, Mirko Lauer señaló ayer en su columna que ‘baja la curva’ a propósito del anuncio del Minsa sobre un descenso importante en la curva epidemiológica nacional; mientras que, en la economía, Hugo Santa María tituló su reporte del SAE de ayer ‘¿Tocamos fondo?’ por algunos indicadores de la reapertura de la actividad económica.

Son señales para un optimismo muy moderado en un escenario general de catástrofe que, sin embargo, permiten ver una tenue luz al final del túnel, pero que, cuando se observa lo que ocurre cada día en el parlamento, podría ser la luz de un coche bomba que se aproxima en la dirección contraria.

(AUGUSTO ALVAREZ RODRICH)

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