Mal con ella, mal sin ella

“Hay lugares donde confinar sigue siendo una medida clave. Aplicar una sola norma a todo el país no tendría sentido, y la discriminación por escenarios puede ser incomprendida”.

A 15 días de la fecha límite establecida, una mayoría, 56 %, en la encuesta Ipsos considera que la cuarentena tuvo “un impacto negativo”. Es una idea que necesita precisión. Si alude a su efecto económico, lo negativo es evidente, y ha sido inevitable. Si se alude al efecto epidemiológico, la idea es bastante discutible.

La población está harta del confinamiento, y ahora también incómoda con los protocolos y demás limitaciones del comercio recién reaparecido. A esto debe sumarse la penuria económica que ya circula por hogares y negocios, más el temor a lo que pueda venir en ese campo. En tal situación los beneficios de la cuarentena ya han perdido todo interés.

Así, la cuarentena se va acercando a toda velocidad a la condición de responsable único de los problemas del país. De allí a responsabilizar de todos ellos al gobierno que la decretó hay un paso corto. Por esa vía, es posible que lleguemos a ver una caída fuerte en la aprobación de Martín Vizcarra en próximas encuestas.

La defensa de la cuarentena tiene un argumento único: la cantidad de muertes que se logró evitar con ella. Es un argumento fácil de olvidar o pasar por alto por parte de quienes seguimos vivos o de quienes no son deudos de personas cercanas. La vista siempre estará fijada en el número de quienes sucumbieron a la pandemia.

En cambio los argumentos en contra de la cuarentena son muchos: produjo innecesaria penuria, no evitó la propagación del virus, liquidó la economía. Incluso hay quienes hablan de una maniobra política.

En este tema surgen los ejemplos de los gobiernos que se resistieron a aplicar la cuarentena, o la aplicaron a medias, y todavía lo están lamentando. Se suele mencionar el caso de Suecia, donde a falta de cuarentena el virus aprovechó para una gran expansión, que ahora los obliga al confinamiento. Por cierto que no es el único caso.

El rechazo a la cuarentena es un asunto serio en regiones donde el contagio mantiene fuerza, con visos de poder intensificarse. Hay lugares donde confinar sigue siendo una medida clave. Aplicar una sola norma a todo el país no tendría sentido, y la discriminación por escenarios puede ser incomprendida.

(MIRKO LAUER)

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