Competitividad ante la crisis

“Vemos entonces que la competitividad no es ajena al aparato productivo nacional y que sumada a la innovación podrá contribuir a que el PBI del país sea favorecido el próximo año”.

Aunque la pandemia del covid-19 ha golpeado seriamente la economía y el aparato productivo, la fortaleza financiera y la disciplina fiscal, sumadas a otros indicadores macroeconómicos, han permitido ubicar al Perú en el puesto 52 del Ranking de Competitividad Mundial 2020, al escalar tres posiciones respecto al año pasado. Si bien el país atraviesa por un momento delicado en todos los niveles, esta noticia no deja de ser alentadora porque ofrece una perspectiva positiva de lo que puede lograr la nación peruana en el 2021.

De acuerdo con la clasificación efectuada por el Institute of Management Development de Suiza, la competitividad del Perú fue evaluada en un grupo de 63 economías a escala mundial, y se analizó su capacidad en la generación de prosperidad usando todos sus recursos disponibles y competencias para evaluar la productividad y otros cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia del gobierno, eficacia de negocios e infraestructura. Si bien las proyecciones eran más optimistas al inicio del año, no ha dejado de ser grato que pese a la crisis del coronavirus hayamos escalado posiciones.

Y no se trata de un logro menor; por el contrario, la ubicación en el ranking es resultado de los esfuerzos del Gobierno por dejar una nación encaminada hacia el desarrollo con miras al bicentenario. Por ejemplo, el año pasado se diseñó el Plan Nacional de Competitividad y Productividad (PNCP), que contiene la visión del país para aumentar los niveles de competitividad y productividad en los próximos años colocando al ciudadano en el centro del esfuerzo del diseño de las políticas públicas. Se encuentra, además, alineado con los objetivos y prioridades del Acuerdo Nacional, y la meta es que trascienda a las distintas administraciones de gobierno.

Conforme al Marco Macroeconómico Multianual 2020-2023, la implementación del PNCP tendrá efectos positivos sobre el crecimiento del producto bruto interno. Para ello es necesario diseñar políticas económicas que impulsen la innovación y adopción tecnológica en el interior de las empresas, el desarrollo de un ambiente de negocios productivo, la facilitación del comercio de bienes y servicios a nuevos mercados internacionales, y el fortalecimiento de la institucionalidad y gobernanza del país.

Para que la productividad y la competitividad aumenten, se requiere innovación. Por ello, al cierre del 2019, el Programa Innóvate Perú, del Ministerio de la Producción, invirtió más de 67 millones de soles para apoyar la ejecución de 463 proyectos de innovación, emprendimiento tecnológico y desarrollo productivo. Estas acciones se impulsaron mediante una mayor articulación entre el Estado, la academia, las empresas privadas y los emprendedores de diversas regiones del país.

Vemos entonces que la competitividad no es ajena al aparato productivo nacional y que sumada a la innovación podrá contribuir a que el PBI de país sea favorecido el próximo año. De esa manera, el siguiente gobierno recibirá una nación encaminada hacia el progreso y en vías de superar deficiencias estructurales.

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