LA CRIMINALIDAD POST CUARENTENA

POR: RONALD MONTORO Y.

Perú21 organizó el Fest21Seguridad, evento en el que participaron los especialistas José Luis Gil, Fernando Rospigliosi y Wilson Gómez-Barrios. Los expertos analizaron cómo se está transformando este grave problema durante el aislamiento, cómo impactará en la sociedad luego del estado de emergencia y las medidas que las autoridades necesitan impulsar.

¿Qué sucederá con los criminales después de la cuarentena? ¿Estamos los ciudadanos más expuestos al peligro? ¿Con qué tipo de delincuentes vamos a lidiar luego del estado de emergencia? ¿Qué estrategias deben adoptar nuestras autoridades? Para tratar de responder todas estas preguntas, Perú21 organizó este viernes el Fest21Seguridad, un espacio en el que abordamos desde distintos ángulos y puntos de vista el problema de la inseguridad en el país luego del aislamiento social.

Este diario viene reportando desde hace varios días, a través de todas sus plataformas, que la delincuencia está recuperando su terreno poco a poco, pese a que la sociedad enfrenta una grave crisis en el sistema de salud con la pandemia del coronavirus.

Es así que invitamos a expertos como José Luis Gil, Wilson Gómez-Barrios y Fernando Rospigliosi a analizar esta problemática que no se detiene ni en la emergencia. Los especialistas coincidieron en que los ciudadanos tenemos que estar muy preparados para lo que se viene: un gran incremento de la delincuencia.

José Luis Gil consideró que los delincuentes innovarán en nuevas modalidades relacionadas con el COVID-19 para generar temor en los ciudadanos, por lo que es importante que las fuerzas del orden trabajen en inteligencia operativa. En tanto, Fernando Rospigliosi indicó que las comisarías deben ser mejoradas y consideró que se requiere un centro de comando y control para enfrentar el incremento en la delincuencia que se aproxima.

Finalmente, Wilson Gómez-Barrios señaló que es una necesidad que la Policía Nacional y los serenazgos trabajen de manera conjunta. Además, recomendó dejar atrás los objetos de valor al momento de salir a las calles.

A continuación, las ideas más relevantes de cada uno de los especialistas.

JOSÉ LUIS GIL

Antes de la pandemia, la criminalidad estuvo en evolución. No solamente el fenómeno criminal, sino también sus componentes: el propio criminal, sus formas, sus métodos, sus armas, sus instrumentos y los medios. La pandemia y el inicio de la cuarentena frenó sus actividades de una manera abrupta.

Sin embargo, luego de que se dieron las medidas de emergencia sanitaria, entre fines de marzo, inicios de abril y lo que va de mayo, comenzaron a crecer las denuncias. De facto, la pandemia se levantó hace ya algún tiempo. El público empezó a salir, pero los delincuentes también. Ellos han tenido un nivel de ansiedad acumulada en estos meses, una acumulación de energía a nivel psicológico, que ahora querrán canalizar su agresividad ferozmente.

Si nosotros los ciudadanos que vivimos de manera normal tenemos ansiedad, ellos -que tienen una mente criminal- no solamente piensan en querer ser libres, sino quieren cometer los actos criminales.

Vamos a tener un delincuente muy agresivo. Ellos se van a ver obligados a “reinventarse”. Van a tener que ir a los lugares donde no haya tanta concentración de público y precisamente vamos a tener algunas calles vacías por esta pandemia. Van a decirle a los ciudadanos para asustarlos que tienen COVID-19, pueden escupirlos o soplarles, recurrir a actividades intimidatorias.

Hay que recordar que existen tres anillos de inseguridad. El primer anillo es el círculo familiar, donde la violencia se ha incrementado, el consumo de drogas y el uso del ciberespacio. Los ladrones están haciendo un trabajo bastante enérgico por internet, ya hay muchas denuncias ya sobre este tema.

El segundo anillo es de la puerta de tu casa hacia afuera. Hay robos y asaltos en crecimiento, porque esta energía que están guardando los criminales está siendo ejercida sobre las pocas personas que salen.

El tercer anillo son los delitos mucho más complejos, que ya se cometían antes en bancos. Ahora hay muchas entidades que han cerrado sus locales, entonces pueden ser pasibles de ser atacados.

Espero que la Policía, que está recuperándose de los tantos casos por COVID-19, plantee estrategias. Tiene que haber un shock de inversiones en inteligencia operativa para ver los delitos de más alta intensidad. Además, creo que es momento de retomar la organización social, las juntas vecinales.

FERNANDO ROSPIGLIOSI
Lo que vamos a tener dentro de muy poco es un desborde social impresionante. Parte de eso, es un incremento importantísimo de la delincuencia, además de los conflictos sociales, intentos de saqueo, entre otros.

Creo que el Gobierno ha cometido un gravísimo error con esta cuarentena tan prolongada, que no ha evitado la expansión del virus, pero sí ha creado esta crisis económica. Esto sin duda va a tener un efecto inmediato sobre la seguridad ciudadana. Muchas personas que están desesperadas y que estuvieron en una situación ya al borde de la delincuencia, pues ahora se van a arrojar directamente a ella.

Es muchísimo más difícil combatir a miles y miles de delincuentes pequeños que asaltan, roban e incluso matan, que a grandes bandas de crimen organizado que se les puede identificar y liquidar. Para combatir esto, tenemos que centrarnos en el pequeño delito.

Pero esta es una tarea del Gobierno. Es decir, del Ministerio del Interior, la Policía, el Servicio de Inteligencia, el Instituto Nacional Penitenciario. Los municipios tienen los serenazgos, pero ellos tienen muchas limitaciones para su trabajo. Entonces su contribución es muy limitada.

El pequeño delito no es una labor de las grandes unidades especializadas, sino de las comisarías, donde se requiere investigación criminal y patrullaje. Se tiene que contar con mapas del delito actualizados y también debe haber colaboración y cooperación en la ciudadanía. Además, las comisarías tienen que ser mejoradas sustancialmente para que atiendan adecuadamente a los ciudadanos.

Tiene que usarse toda la tecnología. Un centro de comando y control es indispensable. Esto implica tener cámaras no solamente de la Policía, sino vincularlas con las de los municipios y las entidades privadas.

Se necesitan elaborar planes de contingencia, además de plantear políticas focalizadas respecto a los principales posibles focos de inseguridad en determinados lugares del país y respecto a los jóvenes que son más propensos a la delincuencia.

Ahora el desborde va a venir de todas maneras. El asunto es cómo lo tratamos de evitar y canalizar. Hay que prepararnos porque se nos va a venir algo muy grande, que no habíamos visto antes, por esta situación de crisis económica, de millones de personas que pierden el empleo.

WILSON GÓMEZ-BARRIOS

La globalización más rápida que existe en el mundo es la de los delincuentes. Un sistema, un tipo de atraco o un tipo de robo por telemática funcionan en un país y al día siguiente ya se transmitió a todo el mundo. Mientras tanto, la Policía y los serenazgos se demoran mucho en retomar y analizar los procedimientos para estos nuevos delitos.

Ahora, después de esta cuarentena y el duro trabajo que han realizado la Policía Nacional y las fuerzas del orden, estamos en un escenario donde la Policía está golpeada, con problemas de salud y los serenazgos de la misma manera.

Todo esto es un marco ideal para que la delincuencia pueda, en todo su apogeo, recuperarse y ser quizás el sector de mayor recuperación económica. A muchas personas que no tenían trabajo no les va a quedar otra alternativa que “pasarse” al sector de la delincuencia.

Por todo eso es que si antes teníamos cuidado, ahora debemos tenerlo mucho más. Cambiemos un poco las costumbres. Olvidémonos de andar por la calle con los celulares en la mano, de caminar con lujos extraordinarios, de llevar carteras llamativas. Ahora las medidas que tenemos que tomar de forma personal deben ser mucho más fuertes.

También la Policía tiene que innovar con la geomática, la mezcla de la geografía con la informática. Así tendríamos las comunicaciones, videos, cámaras y la información pasando inmediatamente en pantallas vivas, podemos tener un mapa del delito. Se necesita Big Data detrás de esto. Nos hemos quedado atrás con la tecnología.

La Policía y los serenazgos tienen que trabajar en conjunto. Tenemos que exigir que las municipalidades participen mucho más en el tema de seguridad ciudadana. Lo más importante es que ahora existen apps. Las municipalidades deberían usarlas para dar facilidades a sus vecinos y ellos con solo un botón podrían informar inmediatamente si está sucediendo algo extraño.

Tiene que haber un cerebro no solamente a nivel de inteligencia operativa, sino también a nivel de Big Data. Y nosotros también tenemos que colaborar en no convertirnos en blancos de la delincuencia, cuidarnos y cuidar a nuestra familia. Multiplicar el cuidado que teníamos antes.

La delincuencia se viene, va a ser el sector de mayor crecimiento y va a despegar muy rápido.

(fuente peru21.pe)

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