Lo bueno, lo malo y lo feo del cambio de ministros de Vizcarra

El presidente refresca su gabinete y pone su último año de gobierno en manos de Cateriano, exministro de los Humala Heredia. El nuevo premier dice que busca evitar un rebrote del COVID-19, relanzar la economía y garantizar elecciones democráticas.

Pedro Cateriano volvió a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) para ser –así lo esperan en Palacio– el último jefe de gabinete ministerial de Martín Vizcarra.

Con 62 años, Cateriano llega con su experiencia y su pesada mochila humalista al cargo que dejó el 28 de julio de 2016. “Estoy seguro de que con este nuevo gabinete consistente y renovado lograremos avanzar y cumplir el derrotero que nos hemos planteado y lo haremos poniendo todo nuestro esfuerzo, como lo hacen los peruanos día a día para construir el Perú del futuro”, dijo Vizcarra después de la juramentación.

Pero fue el flamante premier Cateriano quien anunció su nuevo cargo público adelantándose a Vizcarra. Sobre las 10 de la mañana de ayer, era Cateriano y no el presidente quien daba la noticia. El nuevo premier tuvo que ir a mediados del año pasado al despacho fiscal a declarar sobre el tema.

Sin embargo, no logró su cometido, pues en esa fecha su expediente ya había subido al despacho de la fiscal de la Nación, porque su cargo goza de antejuicio.Zoraida Ávalos debe decidir en las próximas semanas si admite que la Fiscalía Anticorrupción continúe con las pesquisas, las realiza su propio despacho o archiva la indagación. Fuentes del Ministerio Público señalan que el caso de los helicópteros rusos tiene 100 files con información, algunos con el sello de secreto, por lo que la fiscal de la Nación tiene un desafío y una enorme responsabilidad entre manos. Fuentes de Palacio de Gobierno sostienen que Cateriano le ha dicho a Vizcarra que lo involucraron sus enemigos políticos, pero, en todo caso, eso solo lo puede determinar una cabal investigación.

LO BUENO

Sin embargo, entre los cambios de ayer, algunos fueron realmente positivos. El de Pilar Mazzetti en el Minsa por Víctor Zamora, por ejemplo, resultó alentador. El saliente ministro llegó a enemistarse hasta con el Colegio Médico. La ministra de Economía y Finanzas María Antonieta Alva se queda en el despacho para continuar diseñando e impulsando las medidas de reactivación económica; esa es otra buena noticia.

Y otro cambio positivo fue la salida de Susana Vilca, quien arribó con cuestionamientos a Energía y Minas, y quien durante la pandemia estuvo prácticamente desaparecida. En su reemplazo llegó Rafael Belaunde, quien tiene la tarea de reactivar el sector que más regalías e impuestos le aportan al país. El Ministerio del Interior también se renueva.

Gastón Rodríguez, que no llegó a cumplir ni tres meses en el cargo, dejó el despacho para dar paso a la bota: el general en retiro de la Fuerza Aérea del Perú Jorge Montoya, quien en la FAP era conocido por ser drástico en el mantenimiento de la disciplina de sus subalternos. LO MALO “Tenemos que dar continuidad a las reformas que el país espera. Tan importante como promover la salud y promover el crecimiento es construir instituciones sólidas, eficientes y representativas”, dijo ayer Vizcarra.

¿Cateriano y su mochila lograrán el cometido que se propone el presidente? Cerca de las 9 de la noche, Pedro Cateriano sostuvo en una entrevista que quiere mirar hacia el futuro.

Señaló también que los tres grandes objetivos que tiene el Gobierno ahora son “seguir enfrentando la pandemia, relanzar económicamente al país y garantizar unas elecciones libres, neutrales y democráticas”. Además, anunció una ronda diálogo con el Congreso.

Hoy se reunirá con su presidente, Manuel Merino de Lama. El carácter impulsivo y confrontacional y las enemistades políticas de Cateriano, sin embargo, podrían ser la peor traba para el cumplimiento de esos objetivos. El problema es que quien se arriesga es el país. LO FEO El gabinete pudo refrescarse aún más, pero se decidió solo por cambiar de oficina a Rocío Barrios, la ministra de Producción que más demoras causó en la reactivación de la economía, y convertirla en ministra de Comercio Exterior y Turismo sin mayor expertise ni explicación.

DATOS

En redes sociales, un sector de opinólogos intentó bajarle los bonos al flamante ministro de Trabajo, Martín Ruggiero, de 32 años. Aunque desde la PCM también contribuyeron al apanado virtual a Ruggiero. Publicaron su hoja de vida y minutos después la borraron para subir una nueva sin un dato: asociado del estudio de abogados Payet Rey Cauvi Pérez

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